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La vida con 100 años: Vivir y trabajar en la era de la longevidad

ARTÍCULO DE CARLOS CALLEJA, SOCIO-FUNDADOR DE VERSSUS LIBROS.

En el libro de los profesores de London Business School y publicado por VERSSUS Libros, La Vida de 100 Años, se plantean los principales retos a los que se enfrentan personas, empresas, gobiernos y sociedad en general a medida que aumenta la esperanza de vida de la especie humana.

Desde hace 200 años, los datos demográficos demuestran que, en las economías desarrolladas, cada década que transcurre, la esperanza de vida media aumenta entre 2 y 3 años. En el caso de España, la esperanza de vida actual de mujeres y hombres es una de las más altas de los países de la OECD, lo que unido a una tasa de natalidad bastante baja, está transformando profundamente las características de nuestra sociedad.

La tesis fundamental de los autores del libro es que en este contexto socio-demográfico es muy peligroso, por no decir suicida, mantener el patrón de vida procedente del siglo XX, estructurado en tres etapas, formación y educación inicial, trabajo en la etapa adulta y posteriormente jubilación en la tercera edad. Los cambios no solo sociales sino tecnológicos se están acelerando en la actualidad y la formación/educación recibidas al comienzo de nuestras vidas cada vez tienen fechas de caducidad más tempranas, motivadas por la velocidad del cambio.

Por ello, en el siglo XXI se impondrá un modelo de vida mucho más dinámico, en el que habrá muchas más etapas que en el siglo pasado y en el que las personas, empresas y gobiernos tendrán que adaptarse a esta nueva realidad.

Por una parte las personas deberán tratar de construir una base sólida de activos, que les aporte la tranquilidad necesaria para transitar a lo largo de una larga vida, con la calidad y disfrute necesarios. Para ello deberán dotarse de activos tangibles, que aunque necesarios, no serán suficientes. Además, las personas deberán dotarse de activos intangibles, en especial su formación, competencias, reputación y capacidad de experimentación. Los autores hablan de la “neotenia” que consiste en la capacidad de las personas de poseer en su edad madura capacidades y características de la adolescencia, como la apertura a nuevas experiencias, plasticidad de la mente y ganas de liderar proyectos con alto nivel de motivación.

Las empresas deberán adaptarse a esta nueva realidad y, por ejemplo, el sector financiero y asegurador está ya desarrollando aplicaciones y sistemas que ayuden a las personas a planificar mucho mejor sus activos tangibles, con sistemas inteligentes de apoyo a la toma de decisiones de ahorro e inversión. Hay que apuntar en este sentido que la educación financiera de la sociedad española no llega a los niveles deseados y que la reciente crisis económica y financiera ha provocado que aumente el escepticismo de la población respecto al sector financiero.

Por otra parte, las empresas deberán adaptar sus sistemas de selección, reclutamiento y retención del talento a esta nueva realidad socio-económica, en la que la generación de los que formamos parte del “baby-boom” no debería retirarse del mercado laboral de forma anticipada, desaprovechando todo el caudal de talento acumulado durante toda la vida laboral. Por ello los autores hacen una inteligente consideración al desvincular el binomio edad-etapa profesional en la era de la longevidad. Su planteamiento es que, mientras en el siglo XX y conforme a la vida de tres etapas, el nivel jerárquico de las personas en las organizaciones estaba relacionado con la edad, en el siglo XXI conforme las personas vayan cubriendo nuevas etapas y transiciones profesionales, las empresas deberían tener flexibilidad suficiente para proponer a personas de edades variadas puestos de responsabilidad que no estén condicionados por la edad del candidato.

Por otra parte, cada vez se confirma más la tendencia hacia políticas de “jubilación activa” que permitan que las personas puedan simultanear el cobro de una pensión con el ejercicio de una actividad profesional que, por una parte, les aporte recursos materiales adicionales y, que por otra, les permita aportar su talento a la sociedad, sentirse útiles, mantenerse en un buen estado de forma física y mental y disponer de redes y relaciones sociales enriquecedoras.

En definitiva, la vida se transforma y mejora gracias a la contribución de las políticas de bienestar, de la tecnología y de la ambición del ser humano por el progreso. Según los autores, el liderazgo corresponde en primera instancia a las personas, que deben ser las que ejerzan la presión sobre empresas y gobiernos para implantar acciones y regulaciones que conviertan a una larga vida en un regalo más que en una maldición.

Carlos Calleja

Socio-Fundador

VERSSUS LIBROS

www.verssus.com

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