HasieraDeitu gaitzazu
94 400 28 00
Kontaktua eues

Iñaki Garcinuño en El Correo: “Era posible un equilibrio entre salud y economía”

 

MANU ALVAREZ

En las últimas horas las críticas lanzadas desde los estamentos industriales y dirigidas contra el Gobierno de Pedro Sánchez han sido múltiples. La suya está en una estadio intermedio. No es blanda, pero tampoco es de las más duras que han salido de la boca de algunos representantes empresariales vascos. Defiende la postura común de este colectivo. La idea de que era posible mantener un mayor grado de actividad, respetando los protocolos para garantizar la salud y evitando que haya una segunda epidemia: la de las empresas que puedan quedar definitivamente heridas y la de los puestos de trabajo que se pueden destruir en las próximas semanas y meses. Iñaki Garcinuño, presidente de la patronal vizcaína Cebek, cree que la brecha que se ha abierto entre los empresarios y el gabinete de Pedro Sánchez «podrá repararse en el futuro».

 La paralización de la actividad decretada por el Gobierno central no le ha gustado, supongo.

– Ni en el fondo ni en la forma. Yo defiendo, como otros muchos, que cabía un equilibrio adecuado entre salud y economía. Sin duda lo prioritario es la salud y todo lo demás es secundario. Pero teníamos ya protocolos adecuados de actuación y se podía haber mantenido una actividad mínima en la industria. Creo que la decisión ha sido excesiva.

 Eso es el fondo. ¿A qué problemas de forma se refiere?

– Al caos que se ha producido el fin de semana y en el arranque de la semana. La improvisación ha sido total; un Consejo de Ministros aprueba algo que luego se matiza y se cambia o que no está escrito; luego hay que esperar a un pacto entre partidos… ¿Cómo es esto de que un Consejo de Ministros aprueba algo que ni siquiera está escrito? Y dicho esto, también tengo que mostrar el máximo respeto por quienes están teniendo que tomar decisiones desde el Gobierno en un momento tan complicado como este. Pero con el mismo respeto debo decir que creo que se han equivocado.

Muchas dudas

 ¿Cree que la paralización será sólo hasta el día 9 o habrá una prórroga?

– No es posible saberlo ahora. Ya teníamos un descenso de la actividad económica en torno al 50% y en cualquier caso la producción de la próxima semana y de la siguiente deduzco que iban a ser bajas. Lo que habría sido más óptimo es que el cierre se hubiese anunciado, pero que la ejecución se hubiera dejado para la mitad de esta semana, porque muchas factorías necesitan tiempo para hacer esa parada y porque habría dado tiempo a resolver algunos pedidos urgentes.

 ¿Es consciente de que esta defensa por mantener la industria genera acusaciones de que ustedes priman el negocio por encima de la salud?

– Me causan cierta desazón planteamientos del siglo XIX, con esos mensajes que uno oye sobre el capital y el beneficio. Creo que hay un componente muy político en algunas frases. Pedir el mantenimiento de un mínimo de actividad no beneficia al empresario, sino a la empresa. En realidad es una defensa del empleo, porque se puede hacer mucho daño en ese sentido. Respeto todas las ideas, pero ese daño que se puede estar generando es inmenso y se podía evitar.

 Esas críticas, ¿le parecen excesivas?

– Primero hay que entender que todo el mundo está sufriendo mucho. Nadie estábamos preparados para una pandemia de este tipo y la escasez de recursos sanitarios ha generado una situación de tensión adicional. No es el momento para detenerse en reproches que no conducen a nada.

«No podremos reanudar la actividad como si nada hubiese pasado. Necesitaremos flexibilidad»

– Hablaba usted de caos.

– Si, por el anuncio, porque se había descartado, porque la incertidumbre sobre cómo aplicar el decreto es total. Tenemos decenas de llamadas de empresas que no son capaces de discernir si les afecta o no, si pueden presentar o no un ERTE.

 ¿Cree que los sindicatos serán flexibles para negociar la reactivación de la industria?

– Lo vamos a necesitar, y en muchos sentidos. Y no sólo para recuperar las horas, sino también para no perder oportunidades ante algunos pedidos urgentes que puedan existir. Flexibilidad en su sentido más amplio. Todas las empresas están generando en estos momentos pérdidas importantes que minan los recursos propios. No podremos reanudar la actividad como si nada hubiera pasado.

 ¿Cómo está reaccionando la banca ante lo que se intuye como una necesidad masiva de crédito?

– Afortunadamente tenemos una banca más fuerte que al principio de la crisis anterior, y sí es cierto que casi todos vamos a necesitar recurrir al crédito para superar el bache. La Administración se ha tomado en serio el papel que le toca de dinamizar ese mercado financiero y creo que va a funcionar bien. Hasta el momento creo que la disposición de la banca para colaborar es buena .

Respaldo a Urkullu

– ¿Respaldaban ustedes la opción que abanderaba Iñigo Urkullu para que fuese el Gobierno vasco quien moldeara este parón de actividad?

– Sí, ha sucedido en otros países, como es el caso de Alemania, donde los gobiernos regionales están teniendo un amplio margen de maniobra para tomar decisiones en ámbitos en los que, además, tienen competencias. Es necesario un mando centralizado en una situación como ésta. Eso no lo discutimos. Pero al Gobierno de Pedro Sánchez le ha faltado sensiblidad.

 ¿Y el papel que han jugado las diputaciones? Me refiero a la decisión de las haciendas forales de aplazar el pago de impuestos, especialmente para pymes y autónomos.

– Hay que agradecer que, al igual que el Gobierno vasco, han reaccionado rápido y muy pegados a la realidad. La decisión de las haciendas forales ha sido muy buena. Permanentemente están pulsando la situación, pidiéndonos ideas, escuchando nuestras necesidades para después poder adoptar decisiones.

 ¿Y con el Gobierno central? Las acusaciones lanzadas por los empresarios están siendo muy duras.

– Creo que no están sucediendo cosas que no se puedan reparar en el futuro. La situación es difícil, con mucha tensión, y entiendo que quien tiene que tomar las decisiones lo hace en un ambiente complicado. Pero el Gobierno de Pedro Sánchez debería mejorar la interlocución, escuchar a todas las partes implicadas para poder hacerse una idea mejor de las consecuencias o incluso de las alternativas que existen. Se llama valorar la opinión de los demás. Y no lo están haciendo. La gestión de un Gobierno se mide por sus hechos y uno o dos errores pueden ser admisibles. La acumulación de desaciertos…

Menu