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Garcinuño califica de “malos y previsibles” los datos de la EPA ante la “caída brutal” por la crisis

El presidente de Cebek, Iñaki Garcinuño, ha calificado de “malos y previsibles” los datos de la EPA, dada la “caída brutal” que se está produciendo como consecuencia de la crisis económica derivada de la pandemia del coronavirus.

En una entrevista a Radio Euskadi, se ha referido de esta manera a los datos relativos al segundo trimestre, en el que el número de ocupados se redujo en Euskadi en 30.500 personas, respecto al trimestre anterior, y la cifra de parados aumentó en 1.600 personas.

Garcinuño ha indicado que hay que calificarlos de “malos y previsibles”, en la medida que corresponden al periodo “peor de la crisis económica” y ha señalado que le preocuparía más que se produjeran en los últimos meses del año cuando “se supone” que se estará en el periodo de recuperación.

Por lo tanto, ha asegurado que los datos entran dentro de lo que esperaban y “tristemente” hay que aceptarlo y hacer lo posible por “darle la vuelta”. “Es algo previsible en vista de la caída brutal que estamos teniendo”, ha añadido.

 

El presidente de Cebek ha asegurado también que, en una crisis como la actual, la rebaja salarial “en ocasiones, no conduce a nada”, y las empresas “necesitan tomar otro tipo de medidas para poder sobrevivir”. Además, ha cifrado en 1.500 las empresas perdidas en Bizkaia como consecuencia de la pandemia y ha considerado que, ante la previsión de desempleo, las pymes “acabarán también ajustando plantilla”.

Garcinuño se ha referido al “momento crítico” debido a la crisis económica que se ha producidfo tras desatarse la sanitaria, que “cuesta mucho digerirlo a todos los niveles”.

En su opinión, es preciso estar “preparados” para que las empresas “que son las que tiene más plantillas”, tengan que “revisar sus planes estratégicos, hacer un balance del primer semestre” y “se vean en la necesidad de ajustar su producción y empleo al volumen de trabajo que tienen”.

A su juicio, una vez iniciado un proceso de negociación, “seguramente, las cifras finales no acaben siendo las que se anuncian al principio, y no todo serán despidos traumáticos”. En este sentido, ha apuntado la posibilidad de jubilaciones u otras fórmulas con las que “esos despidos acaben, de alguna forma, dulcificándose en la medida de lo posible”.

Según Garcinuño para los/as empresarios/as, “lo importante es el empleo” y supone “un tremendo palo” que para que una empresa pueda sobrevivir tenga que “ajustarse en costes” así como “sus pedidos, su producción, al número de personas que tiene trabajando”. “Si el empleo es importante mantenerlo y es una prioridad, antes que eso está la propia supervivencia de la empresa, porque si no hay empresa, no hay empleo”, ha manifestado.

Por ello, ha señalado que “aunque cueste tomar estas decisiones” las empresas deben hacer “lo necesario y lo posible para que siga susbsistiendo y que a aquellos que sí se quedan a trabajar, se les garantice el máximo empleo y seguridad posibles”. “A veces, esa seguridad, tristemente, pasa por que se adecuen las plantillas a la producción”, ha señalado.

El presidente de Cebek cree que “hay que tomar medidas de toda índole” y tiene que ser “pactadas, sobre la base de una necesidad real” y, “a partir de ahí, cada uno tendrá que utilizar aquella que más le conviene”.

REBAJA SALARIAL

Ante la posibilidad de una reducción de sueldos, sugerida por la consejera de Desarrollo Económico e Infraestructuras, Artantxa Tapia, para afrontar los momentos de dificultad de las empresas, el presidente de la patronal vizcaína ha admitido que “es una medida que siempre está ahí”.

No obstante, ha apuntado que “el tipo de crisis” por el que ahora se atraviesa “no siempre se soluciona con una rebaja salarial”. “Quizás en la crisis anterior, con un descenso prolongado de la actividad económica y que, además se preveía una duración larga, sí podría ser una herramienta”, ha señalado.

En opinión de Garcinuño, en “esta crisis de ahora, tan radical en la caída de las ventas y la facturación, el ERTE ha sido el elemento principal que ha hecho amortiguar toda esa caída”. Por ello cree que “todo lo que se pueda alargar en los sectores más críticos”, será “un elemento positivo”.

“Pero, ciertamente, cuando uno prevé que su actividad económica ni en un año ni en dos años se va a recuperar, una rebaja salarial en ocasiones no conduce a nada. Porque tener una línea de producción parada, por mucho que las personas se bajen el salario, si no tienen nada que hacer, la empresa necesita tomar otro tipo de medidas para poder sobrevivir”, ha explicado.

Garcinuño considera que “hay que tomar medidas de todo tipo, de toda índole” y, a su vez, “acordadas y pactadas sobre la base de una necesidad real”. “A partir de ahí, cada uno deberá utilizar aquella que más le conviene”, ha dicho.

DESTRUCCIÓN DE EMPRESAS

El presidente de la patronal vizcaína ha afirmado que los/as empresarios/as del Territorio esperan un 2020 “muy malo”, así como una “mejora progresiva” en 2021 que permita recuperar “una buena parte de lo perdido este año”.

Garcinuño cree que las estimaciones “pueden ser peores”, tanto en la caída del PIB como en el incremento del desempleo, y están condicionadas a que no se produzca “una segunda oleada sanitaria con periodo de confinamiento” porque las ayudas públicas, con la producción paralizada, “no dejan de ser un pequeño colchón”. Por ello cree que en “un recrudecimiento de la crisis sanitaria” puede producirse “una caída más profunda” de la esperada.

En su opinión, las empresas vascas aguantarían “de forma muy complicada” un segundo confinamiento porque “en esa situación, la capacidad de reacción del Estado español sería menor” porque el gasto de financiar los ERTE es muy elevado.

Tras asegurar que “ayudas, está habiendo” ha confiando en que, por parte del Gobierno Vasco, “venga ese plan de empleo que estará diseñándose y tarde o temprano tiene que ponerse en marcha”. También ha insistido en la necesidad de “un pacto de país” con un “compromiso” para hacer “lo necesario” para que el daño de empresas, familias y trabajadores “sea el menos posible”.

“Eso significa voluntad de tener flexibilidad, que el recurso al despido sea el último, que existan medidas intermedias y compromiso para que cuando la actividad económica se vaya recuperando paulatinamente, contemos con todos para tirar adelante”, ha dicho.

Iñaki Garcinuño ha afirmado que, como consecuencia de la pandemia, se han perdido 1.500 empresas en Bizkaia, en un Territorio en el que no hay “grandes creadores de proyectos empresariales”. “Esa pérdida es tremenda, en la medida en que todo lo que se genera suele ser de tamaño pequeño y tarda en crecer, como la planta, y lo que se destruyen suelen ser árboles, troncos suficientemente anchos como para que varias familias vivan de ello”, ha apuntado.

A su juicio, se espera “otro desierto por delante” a la espera de recuperar “niveles anteriores, también en el ámbito de destrucción de empresas”. “Si se van a alcanzar las cifras que estimamos de desempleo, la pequeña empresa, tristemente, acabará también destruyendo y ajustando esa plantilla y esa producción”, ha manifestado.

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