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ELA no quiere negociar y se mantiene en posturas del pasado que no tienen nada que ver con la realidad actual de las empresas

 

 

 

ELA convoca una nueva reunión de mesa de la negociación del convenio de Oficinas y Despachos de Bizkaia (casi 3.000 empresas y 25.000 trabajadores/as) con el único el objetivo de justificar sus movilizaciones y de enmascarar su nula capacidad para alcanzar un acuerdo.

Con ese mismo objetivo se limita a mentir en sus comunicados manifestando públicamente que CEBEK se niega a volver a sentarse, o que se levantó de la mesa el pasado mes de septiembre.

Y lo grave es que lo hace a sabiendas de que fueron las dos partes, la social y la empresarial, quienes tras la última reunión el 18 de septiembre acordaron no fijar una nueva fecha de reunión hasta que cualquiera de los negociadores lo solicitara a través del CRL, tal y como consta en el propio Acta de la citada reunión.

Fue el propio sindicato ELA el que, al no estar de acuerdo con las distintas propuestas empresariales, dio por bueno no establecer una fecha de reunión. De hecho, tras haber solicitado ELA una nueva reunión, por parte de todos los negociadores se ha fijado esta para el próximo día 27 de noviembre, si bien ELA ya ha manifestado públicamente que no va a cambiar de postura, pretendiendo únicamente utilizar la negociación para ponerla al servicio de su estrategia sindical y no para negociar un convenio colectivo que lleva sin vigencia desde el año 2013.

 

Con estas y otras afirmaciones solo pretende generar conflictividad en el sector, como cuando afirma que la patronal quiere congelar los salarios cuando existe una propuesta de incremento salarial acumulado para los próximos cuatro años (2018-2021) del 6,38%.

La realidad es que tras 18 reuniones celebradas ELA no quiere negociar un nuevo Convenio Colectivo en el Sector de Oficinas y Despachos de Bizkaia. ELA continúa sin estar dispuesta a adecuar el contenido del nuevo Convenio Colectivo a la diversidad de sectores que engloba, sus distintas necesidades y las distintas realidades surgidas a partir de su decaimiento.

Considera innegociables todas las materias de un convenio firmado hace ya más de ocho años, que no está vigente y en el que todo su contenido, salvo los incrementos salariales que han tenido las distintas actualizaciones, lleva prácticamente 40 años sin modificarse, lo que hace que no se adecue a las necesidades actuales reales de las empresas de hoy. Asimismo exige que las empresas renuncien a herramientas que la Ley les concede, lo que afectaría a su competitividad.

 

Para acordar hay que querer negociar y hacerlo además atendiendo de una forma razonable a los intereses de las personas, pero también de las empresas, algo a lo que ELA en la actualidad no está dispuesta.

 

En cualquier caso, la ausencia de acuerdo es imputable principalmente a las organizaciones sindicales que mantienen un modelo de negociación orientado exclusivamente a la “lucha”, basado en un concepto de empresa caduco y desfasado, cuando realmente existen modelos de empresa con realidades muy diferentes. En ningún caso asumen su responsabilidad como agentes sociales en el estado actual de la negociación colectiva y, en concreto, del sector de Oficinas y Despachos.

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