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Discurso completo de Iñaki Garcinuño previo al almuerzo de la Asamblea General de CEBEK

Lehendakari jauna

Reyes Maroto ministro anderea

Alkate jauna

Eta zuekin batera etorritako sailburuak, diputatuak eta zinegotziak

Confenbaskeko, SEAko eta Adegiko presidenteak eta ordezkariak

UGTko ordezkaria

Bizkaiko eta Euskadiko enpresetako ordezkariok

Jaun andreok

Eskerrik asko, bene benetan, gure gonbidapena onartzeagatik eta honen ondorioz, gure erakundearentzat oso berezia den ekitaldi hau gurekin partekatzeagatik.

Queridos amigos y amigas, es un honor y un motivo de alegría poder celebrar un año más la Asamblea de nuestra Confederación Empresarial de Bizkaia. Y poder hacerlo, además, rodeado de personas y entidades con las que tan unidos nos sentimos. Mila esker Urkullu Lehendakaria urtero bezala hemen egoteagatik eta gure jarduera aitortzeagatik. Un agradecimiento también especial a la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, y al exministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, por aceptar ambos la invitación a participar en el Encuentro Empresarial recién finalizado junto con la consejera Arantxa Tapia a la que vemos más a menudo y con la que compartimos más momentos. Gracias a los tres. Ha sido un lujo haberos podido juntar. Y gracias también Inas Marco Gardoqui por acompañarnos una vez más y hacerlo además de una forma tan brillante.

Pues aquí nos encontramos una vez más, rodeados de las empresas referentes del territorio, de la mano de las Asociaciones y Federaciones integradas dentro de Cebek, acompañados de los representantes institucionales y políticos con los que trabajamos de una forma constante, e incluso con la participación importante de los representantes de dos sindicatos vascos, CCOO y UGT, sindicatos constructivos y reivindicativos, como también lo somos nosotros, qué duda cabe, y que con su presencia hoy aquí dan una imagen normalizada de lo que deberían ser las relaciones laborables, algo tristemente no tan frecuente en Euskadi. Gracias Raúl por aceptar nuestra invitación, y gracias también a Loli García que nos ha acompañado durante el Encuentro Empresarial y que se ha tenido que ausentar para trasladarse a Madrid.

Hace un rato hemos podido disfrutar de un diálogo a tres de lo más interesante. Visiones ideológicas distintas de personas con experiencia en la política, de distintos ámbitos geográficos, y que nos aportan luz sobre el momento económico y político actual, estando como estamos enfrascados en una concatenación de dos periodos electorales. La primera consulta a la ciudadanía ha dado unos resultados de no difícil interpretación, bajo mi punto de vista, pero sí es cierto que no lo suficientemente claros como para decidir de forma inmediata la fórmula de la gobernabilidad.

Vuelve a estar complicado esto de la gobernabilidad en España. Y en este caso la respuesta no está en el viento, como cantaba Bob Dylan. La respuesta está en manos de los partidos políticos, está en el ejercicio práctico de conceptos como la negociación y el acuerdo, sin que puedan obviarse otros muy importantes como el bien común o la visión de Estado. En la combinación de todos ellos debe encontrarse la solución para la formación de un Gobierno de la mano de un programa necesariamente reformista y ambicioso.

En Euskadi también se han practicado esos conceptos de pacto y negociación y esos acuerdos han dado lugar a un periodo de estabilidad política en todas las instituciones, que nosotros, como otras organizaciones empresariales, reivindicamos como necesario para el ejercicio de nuestra actividad económica, y que valoramos de una forma muy positiva. Liderazgos claros, visión de largo plazo, transparencia en la gestión y transversalidad en los acuerdos son ingredientes que debemos reconocer y que reflejan un estilo de hacer política apreciable incluso en el desarrollo de un debate electoral. Y es que a estas alturas del camino recorrido no podemos aceptar ningún tic del pasado. Más aun cuando a esa estabilidad basada en mayorías suficientemente solidas les acompaña una coyuntura económica favorable para seguir creciendo en un desarrollo social y económico sostenible en el tiempo e inclusivo en su extensión. Un crecimiento que, aunque ralentizado, tal y como estaba previsto, nos deja cifras positivas en múltiples variables económicas. La creación de empleo sigue acompañando al crecimiento del PIB que se mantiene por encima del 2%, subimos en afiliación a la Seguridad Social a pesar de nuestra curva demográfica, estamos en recaudación fiscal récord con buena aportación del Impuesto de Sociedades, nos hemos internacionalizado aún más y volvemos a invertir con cierta fuerza en tecnología. Transmitir en este momento una excesiva preocupación por lo que hasta ahora es una ralentización propia de un periodo económicamente inestable, puede provocar una pérdida de confianza empresarial y del consumidor que nos haga desaprovechar este ciclo de crecimiento económico.

Al mismo tiempo, estas variables positivas y otras muchas, no van a hacernos conformistas, porque somos conscientes de nuestro margen de mejora. Cito solo dos aspectos a mejorar.

Necesitamos más personas en edad laboral, lo de la escasez de perfiles profesionales va a ser una constante, se va a agravar el problema, incluso en puestos que hasta ahora cubrimos con normalidad. Por ello, y salvo que la natalidad cambie mucho, y nos dé un buen resultado en 18 años, debemos y podemos acoger población inmigrante. Con toda naturalidad y de la forma más ordenada posible. Cuanto más formada mejor, con muchas menos trabas para la regularización de papeles, materia de competencia estatal, y bajo mi punto de vista con ayudas sociales directamente orientadas a la subsistencia, a la formación y a la inserción laboral, materia de competencia autonómica.

 

Y como segundo reto, necesitamos más empresa. Más y mejor empresa. En el año 2018 el crecimiento neto de empresas en Bizkaia fue de tan solo 207 empresas, de tal forma, que de las casi 3000 empresas pérdidas durante la crisis solo hemos recuperado 900 hasta el momento. Esta es una variable que se nos resiste. Todavía recuerdo el titular de un periódico al día siguiente de mi primer discurso como presidente de Cebek hace ya seis años. En esta misma tribuna. Decía ¨necesitamos una marea de vocaciones empresariales¨.  Tristemente ese titular no ha perdido actualidad. Aumentar el numero de proyectos empresariales es una tarea colectiva. Debemos mejorar la imagen de quien arriesga, ya sea una persona joven o una empresa ya establecida, convertirlo en un mérito, algo a reconocer incluso aunque el proyecto no salga bien. En breve entregaremos el premio Cebek Emprende a una empresa de reciente creación que merece un buen reconocimiento.

A la sociedad hay que decirle que la diferencia entre el emprendedor o la emprendedora y el empresario o la empresaria es semántica, no nos engañemos, el bien que genera a la sociedad es el mismo. Que la diferencia entre la pequeña empresa y la gran empresa se mide en ocasiones en calidad y cantidad de empleo y en cientos de miles de euros de recaudación. Que sin empresas no hay eso tan apreciado en Euskadi que es la protección social y la calidad de vida. Y que en cuestión de ingresos y gastos, no se nos olvide, lo público solo se sostiene por lo privado.

Y hablando de ingresos y gastos, permítanme no perder la oportunidad de recordar el 141 aniversario del Concierto Económico Vasco. Concretamente el 28 de febrero de 1878 fue la aprobación del primer Concierto Económico tras la abolición foral, después de la finalización de la II Guerra Carlista. Este sistema de contribución de las provincias vascas a las finanzas del Reino de España, reconociendo a las Diputaciones Forales la facultad de recaudar sus propios impuestos, y el respeto al mismo supone un elemento indispensable de nuestra vinculación con el Estado. Que la sociedad vasca y española conozca el Concierto Económico es necesario para valorarlo en su justa medida. La presencia en esta sala de las dos personas que, salvando diferencias importantes, consiguieron renovar el cupo para el periodo 2017-2021 se une a la del presidente de la Comisión Negociadora vasca que en 1981 permitió la recuperación del Concierto Económico para Bizkaia y Gipuzkoa y la actualización del de Araba. Me parece una buena oportunidad para reconocer su esfuerzo y compromiso con el Concierto Económico. Muchas gracias Cristóbal Montoro, Pedro Azpiazu y Pedro Luis Uriarte.

Acuerdo y negociación, conceptos que, al igual que en el ámbito político, también se nos exige en el ámbito de las relaciones laborales a sindicatos y organizaciones empresariales. Nuestras empresas y nuestros trabajadores y trabajadoras necesitan tener un marco estable de relaciones laborales y en este objetivo nos hemos encontrado en el camino en múltiples ocasiones Cebek y las organizaciones sindicales hoy aquí presentes. Tratando de que la cobertura de los convenios colectivos llegue cada vez a más personas y a más empresas.

Cada uno con nuestras reivindicaciones y propuestas, pero asumiendo que el acuerdo siempre pasa por el dialogo y la cesión en alguno de los planteamientos iniciales. Así se hace camino, siendo realistas y reconociendo las necesidades de la otra parte. No echando por tierra con frases grandilocuentes y huecas el esfuerzo de todas y de todas por dotarnos de una calidad de vida más que notable. Por desgracia para empresas y trabajadores, sobre quien debería pivotar la negociación de convenios y otros muchos aspectos sociolaborales es aquel que encuentra el éxito electoral en una estrategia mediáticamente radicalizada pero vacía de logros prácticos. Términos marxistas como plusvalía o capital, la huelga y la confrontación como fin en sí mismo o la negación de la riqueza que la empresa genera para la sociedad es el pan nuestro de cada día en Euskadi. Es digno de un análisis sociológico descubrir el tránsito mental de quien vota ultra en las elecciones sindicales para acabar votando moderación o reformismo en las elecciones políticas como las que vivimos estas semanas.

Pero en este transitar, nosotros a lo nuestro. A hacer que nuestros proyectos se desarrollen con éxito, siendo competitivos y sostenibles en el tiempo, en un ambiente confortable, seguro e igualitario para todas las personas que trabajan con nosotros, con condiciones laborales y salariales dignas de un desarrollo como el que tenemos, haciendo país con nuestro caminar, generando riqueza a nuestro entorno. Poniendo el foco en muchas áreas, pero entre ellos en las personas.

Las personas son una parte estratégica de la marcha de la empresa. Así lo entendemos en la Confederación desde hace mucho tiempo, todas las Asociaciones sectoriales integradas en ella trabajando de la mano para potenciar, con el apoyo del departamento de Desarrollo Económico y Territorial de la Diputación Foral de Bizkaia, que la empresa sea un proyecto compartido donde el diálogo, el trabajo en equipo, la comunicación y la transparencia, la implicación, y la flexibilidad bidireccional sean la llave de la empresa del presente y del futuro. Un presente y un futuro que no se entiende sin que la igualdad de género esté presente en todas sus vertientes. Conocéis el compromiso que nuestra institución tiene con esta reivindicación. Nos estamos limitando nuestro futuro como sociedad si no ponemos herramientas para que el 50% de la población acceda a los puestos directivos de nuestras empresas. La desigualdad, el techo de cristal, la discriminación encubierta o la conciliación solo asumida por mujeres tiene un coste económico muy importante para nuestro territorio. Apelo a la responsabilidad individual de todos/as nosotros y nosotras, sobre todo de los que tenemos alta capacidad de decisión en nuestras empresas, para que colaboremos en que Euskadi esté en la vanguardia en el cumplimiento de este objetivo, que bien lo podríamos reflejar en un pacto de país entre múltiples agentes económicos y sociales. Sería una demostración más de que podemos hacerlo de otra manera. Aprovechamos también este día para dar dentro de un rato un doble premio a dos empresas comprometidas y referentes en la igualdad. Premio Enpresan Bardin.

 

 

Termino. Y lo hago con dos breves peticiones. Una es para que en la medida de las posibilidades de cada uno tratemos de recordar a la sociedad los valores que nos han hecho un país con alto desarrollo y gran calidad de vida. Considero importante insistir en que todos los derechos conllevan una serie de obligaciones. No podemos construir solo sobre la base de la reivindicación permanente. Hay que reivindicar también el esfuerzo, el trabajo bien hecho, la honestidad, el valor de la palabra y la responsabilidad social. Esa juventud que tanto alabamos por su formación y por la que nos fustigamos al no poder ofrecerles todo lo que se merece, también debe asumir estos valores que nos han hecho llegar hasta aquí.

Y en segundo lugar, permítanme que este año pontifique hasta el último momento, creo que la sociedad vasca en su conjunto debe asumir la responsabilidad de defender nuestro patrimonio, en el que incluyo la defensa de las empresas que residen en Bizkaia y en Euskadi, que son las que, generando riqueza y empleo, sostienen un país moderno como el nuestro. Nos corresponde pensar qué tenemos que hacer todos los días para defender su anclaje en Euskadi. Nos corresponde a todos y cada uno de nosotros, empresas, instituciones y administraciones, por supuesto me pongo el primero en la lista, tejer espacios de dialogo, de relación y de comunicación permanente, crear una red de compromiso colectivo para que tengamos éxito en este objetivo que es un reto de país. Quizá nos sobren conferencias y nos falten más mesas redondas donde poder contrastar decisiones y aceptar opiniones de otros que nos hagan sumar y para que, en última instancia, como dice Sabina en una canción, no nos acaben dando la razón los espejos y ser valiente no salga tan caro.

Mila esker eta hurrengo arte.

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