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“Las mujeres en los puestos de decisión. El paso adelante que nos falta”.

 

EvaLevyIñakiGarcinuño

En el marco general del Proyecto Enpresan Bardin para el impulso de la igualdad en las empresas de Bizkaia se están desarrollando diferentes actividades entre las que están estos desayunos de trabajo.

Se trata de un espacio que pretende establecer una red que facilite el contacto permanente de las personas comprometidas con la Igualdad de mujeres y hombres en las Empresas y, más concretamente, impulsar la presencia de mujeres en los Órganos de Gobierno de CEBEK y de sus Asociaciones miembro.

Estos desayunos pretenden además de la aproximación a otros puntos de vista, crear un clima favorable y sostenible que genere un efecto notorio sobre la igualdad en nuestro tejido empresarial.

En el “desayuno” del pasado día 11 contamos con Eva Levy (Socia Directora deEva Levy & Partners, Presidenta de Honor de WomenCEO y Presidenta de la Plataforma de Mujeres Expertas).

 

Entre otras afirmaciones Levy señaló que “mi particular día de la marmota llega cuando me enfrento a mujeres llenas de posibilidades, pero que parecen bloqueadas en sus esperanzas. Es verdad que, últimamente, algunas me dan la alegría de parecer dispuestas a luchar a pesar de todo, pero la imagen conjunta es de bloqueo y desánimo. No sé si es vuestro caso, pero algo me dice que podríais aspirar a más”

 

La ponente analizó los datos de varios estudios “El paro, como sabéis, ha hecho estragos entre la población laboral femenina. También se ha notado en la escala directiva aunque, a pesar de la crisis, la situación se mantiene más estable de lo que yo me temía, al menos en la sociedad española y en la occidental en su conjunto. No es para lanzar las campanas al vuelo, porque queda todo por hacer, pero aunque hemos sufrido pérdidas, España se mantiene en un 26% de mujeres directivas, aunque un 31% de empresas sigue sin contar con mujeres en la dirección, lo que es bastante notable. Ese 26% es de directivas y altas directivas, no de consejeras, que bajan a un modesto 13,5%. Estos informes empezaron en 2004 y entonces las españolas ocupábamos solo el 14% de los puestos de responsabilidad. En el cambio nos han ayudado las leyes, pero también un esfuerzo que hemos hecho todas de formación y trabajo, esfuerzo que debemos valorar porque muestra que hemos alcanzado logros superiores superior a los de muchos países de la Unión Europea.

Por ejemplo, Francia nos sobrepasa con su 33% gracias a la introducción de cuotas recientemente, y Suecia con un 28%; pero Gran Bretaña, que tenía un 18% de directivas en 2004, tiene ahora solo un 22% y Alemania, increíblemente, ha retrocedido de posiciones originales que ya eran algo pobres, con un 16% al 14% actual. Canadá y Estados Unidos, con un 25% y un 21% respectivamente, tampoco son de admirar, aunque en Estados Unidos lo que sí ha bajado es el número de compañías que no tienen mujeres en la dirección, desde el 30% del pasado reciente, al 22%.”

 

Levy señaló a las/os asistentes “Estoy segura de que si os pregunto qué nos falta, qué nos impide superar ese 26%, coincidiréis, al menos muchas de vosotras en los cuatro factores que señala el Informe Grant Thornton y que se dan en todo el mundo, aunque en cada país con características específicas.

El primer escollo son las obligaciones familiares, que imponen más sacrificios a las mujeres. l segundo escollo son los prejuicios de género, que de forma sutil o cruda entorpecen el desarrollo de la carrera directiva femenina. El tercero de los escollos es la tendencia a permanecer en la misma empresa, antes que buscar otras experiencias que permitan fortalecer el currículo o aspirar a dar saltos ventajosos. El cuarto escollo es un clásico entre las dificultades de las mujeres y corre de nuestra cuenta, más que de enemigos exteriores. Se trata del estilo menos eficaz y activo de networking que realizamos, algo que nos impide encontrar oportunidades de dar a conocer nuestras capacidades y buscar palancas de promoción. Yo añadiría un quinto escollo, que no contempla directamente Grant Thornton, pero que en mi opinión es decisivo. Se trata de esa autoexigencia excesiva, del afán de perfección que boicotea nuestras posibilidades en muchos momentos y que también boicotea nuestro apoyo a otras mujeres.

Esa es una de las razones, no la única, de que muchas mujeres no quieran ocupar puestos en centros de influencia, como pueden ser las grandes asociaciones empresariales, o que se conformen con participar en asociaciones inanes, que no van más allá de un almuerzo y una

charla de vez en cuando, en lugar de utilizarlas como palancas de visibilidad e influencia.”

 

Eva Levy afirmó también que “ nos falta mucho por conseguir, pero tenemos buenos mimbres y un punto de partida que ya hubieran querido muchas mujeres de todos los tiempos, capaces de ponerse el mundo por montera y salir adelante.

En España y en el conjunto de la Unión Europea, el legislador se viene esforzando desde hace años en eliminar las desigualdades. A veces, tenemos que reconocerlo, ese legislador va casi por libre porque no son las mujeres más interesadas las que le demandan reformas y medidas.

¿Pero cómo administramos las reformas que ya nos benefician? ¿Cómo utilizamos a nuestro favor la corriente de los tiempos? ¿No deberíamos ser conscientes, aquí y ahora, de nuestra fuerza en el mundo laboral? ¿No deberíamos utilizar todos los resortes que se ponen en nuestras manos para modificar las cosas en nuestro legítimo beneficio?.

La tendencia histórica está de nuestra parte, el legislador está de nuestra parte y hasta la evolución del estilo de empresa está de nuestra parte. Pero todas las ventajas del mundo sirven de poco si no se sabe lo qué se quiere, cómo conseguirlo o cómo negociar con nuestros logros.”

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